Recurso del reel «El precio de tus competidores» · 20 sep 2026
La IA no te va a decir un número. Te va a decir qué servicio estás regalando.
El prompt completo del video, listo para copiar, más los tres de seguimiento: el mensaje para subirle el precio a un cliente que ya tienes, qué quitarle en vez de bajárselo, y cómo probar el precio nuevo sin arriesgar la cartera.
Cópialo tal cual
El prompt completo
Funciona igual en ChatGPT, Claude o Gemini. Lo único que cambia son los corchetes: ahí va lo tuyo. El último párrafo es el más importante y es el que casi nadie escribe.
Actúa como consultor de pricing. Te voy a pasar tres cosas: 1) Los precios PÚBLICOS de tres competidores míos: - Competidor A: [pega su lista o el link a su página de precios] - Competidor B: [lo mismo] - Competidor C: [lo mismo] 2) Mi lista de precios completa, servicio por servicio: [pégala aquí] 3) Mi contexto: me dedico a [tu servicio], mi cliente es [a quién le vendes], estoy en [tu ciudad o mercado] y entrego [solo / con un equipo de N]. Con eso, dame: A. En qué posición estoy contra ellos, servicio por servicio. Si algo no es comparable, dilo en vez de forzar la comparación. B. Cuánto debería cobrar yo y por qué. Arma tres escenarios completos: - Conservador: entro por precio. - Alineado: mismo entregable, mismo precio que el mercado. - Premium: cobro por arriba y justifico por qué. Para cada uno: el precio de cada servicio, a qué cliente le sirve, y el argumento exacto con el que se lo vendería a alguien que me diga "está caro". Escríbelo como lo diría una persona, no como un folleto. C. Qué servicio estoy cobrando por debajo de lo que me cuesta entregarlo. Cuenta mis horas, no nada más el gasto en dinero. Dime cuánto tendría que cobrar para que deje de ser una pérdida. D. Qué dato te faltó para responder con más precisión. No inventes precios de mercado que yo no te haya dado. Si te falta algo, escribe "falta el dato" en vez de estimarlo.
Ese último párrafo evita el problema real de estos ejercicios: un modelo al que no le pones freno rellena los huecos con promedios de internet, y tú terminas tomando una decisión de negocio sobre cifras que nadie midió.
Antes de pegarlo
Tres cosas que tienes que juntar
Se juntan en veinte minutos y son la diferencia entre una respuesta útil y una respuesta de blog. Sin las tres, el modelo te va a dar generalidades.
Los precios públicos de tres competidores
Que sean públicos importa mucho: su página de precios, su catálogo, su propuesta abierta. Con precios que alguien te filtró, la conversación se vuelve sobre eso y no sobre tu negocio. Si un competidor no publica, sirve el rango que da en su formulario o lo que cobra su paquete de entrada.
Tu lista completa, servicio por servicio
No el promedio ni «cobro como diez mil». Cada servicio con su precio, aunque dé pena verlo escrito. El hallazgo del video sale justo de comparar renglón por renglón: un negocio puede estar bien de precio en general y estar perdiendo dinero en uno solo.
Tu contexto en una línea
A quién le vendes, en qué ciudad y si entregas solo o con equipo. Es lo que impide que te responda con precios de otro país o de una agencia de treinta personas.
Qué te devuelve
Cuatro cosas, y la cuarta es la que más se agradece
Tu posición, renglón por renglón
Dónde estás arriba, dónde estás abajo y dónde no hay comparación posible. Esto solo ya cambia conversaciones: casi siempre descubres que no estás «caro» ni «barato» — estás las dos cosas, en servicios distintos.
Tres escenarios con su argumento
No un número al aire. Tres precios posibles y, para cada uno, la frase con la que se lo vendes a alguien que te diga que está caro. El argumento es lo que usas; el número es lo que cobras.
El servicio que estás regalando
El que cobras por debajo de lo que te cuesta entregarlo. Suele ser el que más horas te come y el que ofreces «de cortesía» porque abre la puerta a los demás.
Qué dato le faltó
La lista de lo que no supo. Pedirlo explícitamente convierte una respuesta que suena segura en una respuesta con sus límites a la vista — y te dice qué medir para la próxima vuelta.
Cómo elegir
Los tres escenarios no son «barato, normal y caro»
Cada uno resuelve un problema distinto. Elegir el que no te toca es lo que deja a un negocio atorado dos años.
Conservador — cuando tu problema es la agenda, no el margen
Entras por precio para llenar meses vacíos y juntar casos. Sirve, pero tiene una trampa: es el único de los tres del que cuesta salir, porque los clientes que llegan por precio se van por precio. Ponle fecha de caducidad desde el día uno.
Alineado — cuando entregas lo mismo que ellos
El más fácil de defender («esto vale lo que vale en el mercado») y el que casi nadie se atreve a poner. Si tu entregable es comparable al de tus competidores y estás por debajo, no estás siendo competitivo: estás subsidiando.
Premium — sólo si puedes nombrar qué das de más
En una frase, sin adjetivos. «Incluye la estrategia, no sólo la producción» es una frase. «Mejor calidad y más atención» no lo es. Si no te sale la frase, todavía no es premium: es caro.
El hallazgo del video
Cómo saber cuál estás regalando
La IA te lo señala con los datos que le des. Pero el número que decide es uno que casi nadie tiene a la mano: cuánto te cuesta de verdad entregarlo. Se saca así, con el último proyecto real — no con el que «debería» tomar ese tiempo.
costo real = (tus horas x lo que vale tu hora)
+ lo que le pagas a terceros
+ las revisiones que SIEMPRE hay
Tus horas: las del último proyecto de verdad, medidas. Incluye juntas,
correcciones y los mensajes de WhatsApp del domingo.
Lo que vale tu hora: lo que ganas al mes entre las horas que trabajas.
Si nunca lo has calculado, ése es el primer número que te falta.
Si el precio que cobras es menor que ese costo real, ya lo encontraste.
La trampa está en las revisiones. Un servicio con dos rondas incluidas que en la práctica lleva cinco no está mal cotizado: está mal definido. A veces la respuesta no es subir el precio, es escribir en la propuesta cuántas rondas entran.
Después del diagnóstico
Tres prompts para la parte incómoda
Saber el precio nuevo es la mitad. La otra mitad es decirlo. Estos tres van encadenados al primero: pégalos en la misma conversación y ya tiene todo el contexto.
Tengo un cliente que me paga [$X] al mes por [servicio] desde hace [tiempo]. Voy a subirle a [$Y] a partir de [fecha]. Escríbeme el mensaje que le mandaría: corto, sin disculparme y sin explicarle mis costos. Que diga qué cambia para él, cuánto y desde cuándo. Dame también qué contestar en tres casos: si me dice que es mucho, si me pide congelar el precio un tiempo más, y si me dice que va a buscar a alguien más barato.
Un prospecto me dice que [$X] por [servicio] es mucho. No quiero bajar el precio: quiero ofrecerle menos por menos. Dame tres versiones más chicas del servicio, a [$X menos 20%], [$X menos 35%] y [$X menos 50%]. Para cada una dime qué incluye y, sobre todo, QUÉ LE QUITO. Que la diferencia se note de inmediato y que no parezca un castigo: cada versión tiene que seguir siendo algo que yo firmaría con gusto.
Voy a subir [servicio] de [$X] a [$Y]. Antes de tocar a mis clientes actuales, quiero probarlo con los próximos 5 prospectos. Dame el plan: cómo digo el precio en la llamada, qué anoto de cada conversación, y a partir de cuántos "no" —y de qué tipo de "no"— debería concluir que el precio nuevo todavía no aguanta. Distingue entre "no" por precio y "no" por otra cosa: no es lo mismo y casi siempre se confunden.
La letra chica
Tres cosas que la IA no sabe de tu mercado
Los precios públicos casi nunca son los precios reales
Casi todo el mundo da descuentos que no publica. Úsalos como techo del mercado, no como verdad. Si tienes una propuesta real de un competidor que llegó a un cliente tuyo, ese dato vale diez páginas de precios.
No conoce tu ciudad ni tu temporada
Un modelo entrenado con internet promedia mercados que no se parecen. Por eso el contexto va en el prompt, y por eso conviene pedirle que marque «falta el dato» en lugar de estimar.
No le pegues datos de tus clientes
Tus precios sí; los de tus clientes no. Nombres, contratos y propuestas firmadas se quedan fuera: para este ejercicio no hacen falta — con tu lista y precios públicos alcanza.
El número lo decides tú. Lo que cambia es que ya lo ves.
Ningún modelo sabe cuánto vale tu trabajo. Lo que sí hace bien es poner tu lista al lado de la del mercado y señalar el renglón donde la cuenta no cierra. Es media hora de trabajo y suele doler un poco — que es exactamente la señal de que valió la pena.
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